Cataratas en el perro: causas, síntomas y tratamiento – Cataratas en razas de perro | tradidog.ch

Cataratas en el perro: causas, síntomas y tratamiento

por Kim Rüegge el 30 de abril de 2026
Índice
    Si observas que los ojos de tu perro se van nublando poco a poco o que se muestra más inseguro al anochecer, podría tratarse de cataratas. Esta enfermedad ocular afecta a uno de cada diez perros mayores, y en algunas razas la incidencia es incluso mucho mayor. Las cataratas no son una sentencia de muerte. Si conoces los primeros síntomas y actúas a tiempo, le darás a tu perro la mejor oportunidad de llevar una vida normal, con o sin operación.

    Un diagnóstico así inquieta a muchos dueños de perros. Inmediatamente surgen preguntas: ¿Se quedará ciego mi perro? ¿Cuánto cuesta una operación? ¿Puedo frenar el avance de la enfermedad? Aquí descubrirás cómo detectar la catarata a tiempo, qué opciones de tratamiento son realistas —incluidos los costes en Suiza— y cómo puedes ayudar a tu perro con medidas preventivas específicas. Al mismo tiempo, te mostramos cómo afrontar emocionalmente el diagnóstico y cómo tu mascota puede llevar una vida plena incluso con una visión limitada.

    Tanto si ya tiene un diagnóstico, como si tiene sospechas o simplemente desea tomar medidas preventivas: aquí encontrará consejos concretos y prácticos, en lugar de recomendaciones vagas.⏱️ Tiempo de lectura: unos 32 minutos

    ⚠️ Aviso importante: este artículo tiene carácter meramente informativo y no pretende ser exhaustivo. No sustituye ni a un diagnóstico veterinario ni a un tratamiento profesional. tradidog.ch no asume ninguna responsabilidad por la exactitud, integridad o actualidad de la información facilitada. Si sospechas que tu perro padece alguna enfermedad o presenta cambios en su estado de salud, acude inmediatamente a un veterinario cualificado.

    ¿Qué es la catarata en los perros?

    Propiedad Detalles
    Razas afectadas Golden retriever, labrador, caniche, cocker spaniel, lebrel afgano, boston terrier, husky; en principio, se admiten todas las razas
    Frecuencia 1 de cada 10 perros de edad avanzada; en caso de predisposición genética, a partir de los 3 años; perros de más de 10 años: aproximadamente 1 de cada 8
    Curable Sí, mediante cirugía; la progresión de la enfermedad puede ralentizarse con medidas preventivas.
    Costes del tratamiento en CHF Entre 2.000 y 4.000 CHF, dependiendo de la complejidad, la clínica y si es unilateral o bilateral
    Es posible tomar medidas preventivas Sí, una alimentación equilibrada, antioxidantes, revisiones periódicas, pruebas de detección en la cría
    Emergencia Sí, opacidad rápida acompañada de desorientación, dolor ocular, enrojecimiento y secreción

    Definición y naturaleza de la catarata

    La catarata, denominada médicamente «catarata», es una opacidad del cristalino que impide que la luz incidente llegue sin obstáculos a la retina. El cristalino del ojo del perro está compuesto principalmente por agua y proteínas. Cuando estas proteínas se alteran o se aglomeran, el cristalino pierde su transparencia natural. El resultado es una coloración de color blanco lechoso o gris azulado que, dependiendo de la gravedad, puede ir desde una opacidad leve hasta la ceguera total.

    Al igual que en las personas, la catarata es un proceso progresivo. La diferencia fundamental es que, en los perros, la enfermedad suele avanzar mucho más rápido, sobre todo cuando está provocada por una enfermedad subyacente como la diabetes. Muchos propietarios no detectan los primeros síntomas hasta que ya se ha producido una pérdida de visión apreciable. Por eso es tan importante prestar atención desde el principio.

    Un ejemplo típico: Max, un golden retriever de 8 años, llamó la atención de sus dueños porque por la noche parecía más inestable. Al subir las escaleras, se demoraba más de lo habitual y, al anochecer, a veces no acertaba a encontrar su cuenco. Lo que la familia atribuyó en un primer momento a la edad, resultó ser, según el veterinario, una catarata incipiente en ambos ojos. La catarata se puede tratar muy bien si se actúa a tiempo.

    ¿Con qué frecuencia se da la catarata en los perros?

    La catarata es una de las enfermedades oculares más frecuentes en los perros. Aproximadamente 1 de cada 10 perros de edad avanzada desarrolla una catarata clínicamente relevante a lo largo de su vida. En los perros de más de 10 años, esta cifra aumenta incluso hasta aproximadamente 1 de cada 8. Por lo tanto, la enfermedad está mucho más extendida de lo que muchos propietarios suponen.

    En las razas con predisposición genética, el proceso suele comenzar mucho antes. Algunos perros muestran los primeros signos de opacidad ya a partir de los 3 años de edad, es decir, a una edad en la que apenas se espera un diagnóstico de este tipo. Esto pone de relieve la importancia de realizar revisiones oculares periódicas incluso en animales más jóvenes, especialmente en las razas que se sabe que son propensas a padecer esta afección.

    Es probable que el número de casos no diagnosticados sea aún mayor, ya que los propietarios a menudo no detectan las ligeras opacidades en las primeras fases. Los veterinarios suelen detectar la catarata durante los reconocimientos rutinarios, no porque el propietario haya informado de problemas específicos de visión, sino porque, al realizar un control, se han detectado otros síntomas, como la desorientación o cambios en el comportamiento.

    ¿Qué razas son especialmente propensas a padecer cataratas?

    Algunas razas presentan un riesgo genético notablemente mayor. Los golden retriever presentan una prevalencia a lo largo de la vida de aproximadamente el 15 %, mientras que en los labradores se sitúa en torno al 12 %. Los caniches, los cocker spaniel, los boston terrier y los lebreles afganos también se encuentran entre las razas más afectadas. En el caso del husky siberiano, se conoce una forma hereditaria de aparición precoz que puede manifestarse ya en la edad adulta temprana.

    También los perros mestizos y las razas sin predisposición genética conocida pueden desarrollar cataratas, sobre todo en la vejez o como consecuencia de otras enfermedades. La predisposición de la raza solo aumenta la probabilidad y el momento en que se presentan. En principio, ningún perro está exento de padecerlas.

    Los propietarios de razas especialmente propensas deberían programar revisiones oculares periódicas a partir de los 5 años de edad, como muy tarde. Si existe antecedentes familiares conocidos, se recomienda comenzar incluso antes. Esta revisión preventiva merece la pena, ya que cuanto antes se detecte una catarata, mayores serán las opciones de tratamiento.

    Causas y factores de riesgo de la catarata en los perros

    Causas genéticas y relacionadas con la edad

    La causa más frecuente de cataratas en los perros es de naturaleza genética. Ciertas razas presentan alteraciones genéticas que, a largo plazo, desestabilizan la estructura proteica del cristalino. Estas alteraciones se transmiten de los progenitores a la descendencia, a menudo sin que los propios progenitores muestren síntomas graves. Por este motivo, las pruebas de salud para la cría son tan importantes en las razas propensas a padecer esta afección.

    Las cataratas seniles se deben a la lenta desnaturalización de las proteínas del cristalino a lo largo de la vida. A partir de cierta edad, el cristalino pierde su capacidad para reparar los daños. Los radicales libres, que se generan como parte del metabolismo normal, atacan las cadenas proteicas y provocan la formación de aglomeraciones. Este proceso está relacionado con la edad, pero puede ralentizarse mediante determinadas medidas.

    Los criadores de líneas responsables someten hoy en día a sus animales de cría a pruebas para detectar enfermedades oculares hereditarias. Estos exámenes, conocidos como ECVO (European College of Veterinary Ophthalmologists), permiten detectar a tiempo los riesgos genéticos. Si va a comprar un cachorro de una raza propensa a estas enfermedades, debería solicitar los certificados correspondientes de los padres.

    El factor genético no significa que una enfermedad sea inevitable. Muchos perros con predisposición genética no desarrollan una catarata significativa hasta una edad avanzada o no presentan ningún síntoma. La predisposición genética solo aumenta el riesgo y adelanta el momento probable de aparición. Las revisiones periódicas permiten una detección precoz, lo que marca una diferencia decisiva en el tratamiento.

    Cataratas secundarias: diabetes y otras enfermedades

    La catarata secundaria se produce como consecuencia directa de otra enfermedad, siendo la diabetes mellitus, con diferencia, la causa más frecuente. El mecanismo subyacente se conoce bien desde el punto de vista bioquímico: el aumento de la glucemia provoca una producción excesiva de sorbitol en el cristalino. Este alcohol de azúcar atrae agua hacia el cristalino, lo que provoca su hinchazón y, finalmente, su opacidad, un proceso que se denomina estrés osmótico.

    Un ejemplo llamativo: un labrador de 6 años con diabetes no diagnosticada desarrolló cataratas completas en ambos ojos en tan solo 4 semanas. En las formas de origen genético, este proceso habría tardado años. La rapidez de esta evolución hace que la catarata diabética sea especialmente insidiosa y pone de relieve la importancia de un diagnóstico precoz de la diabetes. Los problemas digestivos crónicos o los trastornos metabólicos pueden ser indicativos de enfermedades sistémicas subyacentes que también afectan al ojo.

    Otras enfermedades que favorecen la aparición de cataratas secundarias son la uveítis crónica (inflamación de la úvea), las enfermedades de la retina y las lesiones oculares. Asimismo, una carencia de nutrientes, especialmente de vitamina E, taurina y determinados aminoácidos, puede afectar a largo plazo a la salud del cristalino. Por ello, resulta fundamental llevar a cabo un seguimiento integral de la salud que no se centre únicamente en el ojo de forma aislada, sino que tenga en cuenta el organismo en su conjunto.

    El tratamiento de la enfermedad subyacente tiene la máxima prioridad. En el caso de la catarata diabética, es necesario mantener la glucemia estable, no para curar la catarata ya existente, sino para evitar que siga empeorando y mejorar la aptitud del perro para la intervención quirúrgica. Solo un perro diabético con la enfermedad bien controlada es un buen candidato para una operación de cataratas.

    Factores ambientales y riesgos relacionados con el estilo de vida

    La radiación UV es un factor subestimado en la aparición de la catarata. Los perros que se exponen regularmente a una fuerte radiación solar, como los perros de trabajo al aire libre o los que viven en regiones alpinas, pueden desarrollar alteraciones en el cristalino de forma prematura debido a la exposición acumulada a los rayos UV. El daño oxidativo causado por la luz UV acelera la desnaturalización de las proteínas del cristalino.

    Los procesos inflamatorios crónicos en el organismo también influyen. Los perros con una activación inmunitaria permanente, por ejemplo, debido a alergias no tratadas o infecciones recurrentes, corren un mayor riesgo a largo plazo. Los mediadores inflamatorios pueden debilitar la barrera hematooftálmica y dañar el cristalino. Por lo tanto, un cuidado integral de la salud no solo protege el intestino o la piel, sino también, de forma indirecta, los ojos.

    La malnutrición y el estrés oxidativo provocados por una alimentación de baja calidad también pueden acelerar el proceso de envejecimiento del cristalino. Los antioxidantes, como la vitamina C, la vitamina E y los fitoquímicos, ayudan a neutralizar los radicales libres. Por lo tanto, una alimentación equilibrada y rica en nutrientes es importante no solo para la vitalidad general, sino también para la salud ocular.

    El sobrepeso es otro factor de riesgo que se suele subestimar. Los perros con sobrepeso desarrollan diabetes mellitus con mayor frecuencia, lo que a su vez aumenta enormemente el riesgo de padecer cataratas secundarias. Por lo tanto, el control del peso no es solo una cuestión relacionada con las articulaciones y el sistema cardiovascular, sino también un factor preventivo para la salud ocular.

    ¿Qué factores aceleran la aparición de la catarata?

    Hay varios factores que pueden acelerar considerablemente la progresión de una catarata ya existente o su aparición por primera vez:

    - Diabetes mellitus no controlada: el estrés osmótico provoca un rápido hinchamiento del cristalino ; uveítis crónica: la inflamación prolongada daña directamente la cápsula del cristalino ; carencias nutricionales: en particular, taurina, vitamina E y ácidos grasos omega-3; predisposición genética combinada con sobrepeso: aumenta indirectamente el riesgo de diabetes y, por tanto, el de cataratas. - Retraso en el inicio del tratamiento: una catarata inmadura es más fácil de tratar quirúrgicamente que una completamente madura. - Exposición a los rayos UV sin protección: daño acumulativo en las proteínas del cristalino. - Inflamaciones sistémicas crónicas: por ejemplo, debidas a alergias o enfermedades autoinmunes.

    Conocer estos factores permite tomar medidas específicas para contrarrestarlos, y precisamente ese es el siguiente paso importante: detectar los síntomas a tiempo.

    Síntomas y evolución de la catarata

    Síntomas tempranos: ¿Cómo puedo detectar la catarata en el perro?

    Los primeros signos de la catarata suelen ser tan sutiles que es fácil pasarlos por alto. Los síntomas tempranos típicos son una ligera opacidad lechosa o gris azulada de la pupila, que se hace visible bajo la luz directa. Algunos propietarios lo describen como un «velo brillante» en el ojo del perro. Al mismo tiempo, el perro puede volverse cada vez más cauteloso, mostrarse indeciso al subir escaleras, tropezar al atardecer o parecer menos preciso a la hora de traer objetos.Gravedad: leve; urgencia: media. En esta fase aún no existe un peligro inmediato, pero se recomienda acudir al veterinario en un plazo de 2 a 4 semanas. Cuanto antes se establezca el diagnóstico, más opciones de tratamiento habrá disponibles.

    Los cambios de comportamiento suelen ser la primera señal en esta fase. De repente, el perro evita obstáculos que le son familiares, duerme más o se niega a realizar actividades que antes le gustaban. Los dueños suelen atribuir estos cambios al proceso normal de envejecimiento, cuando en realidad podrían indicar una enfermedad ocular tratable.

    Otros signos tempranos son una reacción alterada a la luz, como parpadear ante una luz intensa o una orientación reducida en habitaciones con poca luz. Algunos perros también muestran un mayor apego, ya que, ante su inseguridad, se orientan más hacia las personas de confianza. Estos cambios sutiles suelen ser los primeros indicios que percibe un dueño atento.

    Síntomas de moderados a avanzados

    A medida que aumenta la gravedad, los síntomas se vuelven más evidentes y complejos. La opacidad del cristalino es ahora claramente visible a simple vista; la pupila presenta un aspecto blanquecino o está completamente opaca. El perro choca contra los muebles, ya no encuentra juguetes que conoce o no reconoce con seguridad a personas conocidas desde lejos.Gravedad: de moderada a grave; urgencia: alta. En esta fase, se debe acudir a un veterinario o a un oftalmólogo veterinario en un plazo de 1 a 2 semanas. El tratamiento quirúrgico aún es posible, pero el margen de tiempo empieza a reducirse, especialmente si se suma una luxación del cristalino o un aumento de la presión intraocular.

    Muchos perros compensan al principio su pérdida de visión sorprendentemente bien. Utilizan el olfato, el oído y la memoria para orientarse en un entorno familiar. Solo cuando la visión se reduce considerablemente o el entorno cambia, aparecen problemas de orientación más evidentes. Esto hace que, a veces, los dueños subestimen la gravedad real de la enfermedad.

    En esta fase también pueden aparecer las primeras complicaciones. Una catarata muy madura puede provocar una uveítis facógena, una inflamación provocada por la fuga de proteínas del cristalino. Esta complicación es dolorosa y empeora considerablemente el pronóstico de la intervención quirúrgica. Los signos de alerta son enrojecimiento, fotofobia y aumento del parpadeo o de la necesidad de frotarse el ojo.

    Síntomas de emergencia: ¿Cuándo debo acudir inmediatamente al veterinario?

    Ciertos síntomas relacionados con la catarata requieren atención veterinaria inmediata, sin demora alguna.Acude inmediatamente al veterinario si se presentan los siguientes signos:

    - Opacidad intensa y repentina en ambos ojos en pocos días; enrojecimiento notable del globo ocular o de la conjuntiva; secreción purulenta o acuosa del ojo; frotamiento o rascado intenso del ojo; hinchazón alrededor del ojo; desorientación total, miedo o ataques de pánico. - Dolor ocular perceptible por fotofobia o ojo entrecerrado. - Pérdida repentina de la visión acompañada de cambios de comportamiento.

    Estos síntomas pueden indicar un aumento de la presión intraocular (glaucoma), una luxación del cristalino o una uveítis aguda, complicaciones que pueden provocar daños irreversibles en cuestión de horas. En estos casos, hay que acudir inmediatamente al veterinario, incluso fuera del horario de consulta.

    Una luxación del cristalino, en la que el cristalino opaco se desplaza de su posición normal, es especialmente peligrosa. Puede bloquear el drenaje del humor acuoso y provocar un glaucoma agudo. Sin un tratamiento inmediato, en estos casos existe el riesgo de perder el ojo. No dude en acudir a una clínica veterinaria de urgencias si observa estos síntomas.

    Diagnóstico y exploración en el veterinario

    El desarrollo de una revisión oftalmológica

    Una revisión ocular completa en el veterinario o en el oftalmólogo veterinario suele durar entre 30 y 60 minutos. Para empezar, el veterinario observa el comportamiento y los movimientos del perro en la sala. Para ello, presta atención a posibles problemas de orientación, inseguridad al caminar o vacilaciones ante obstáculos. A continuación, se procede a la exploración directa de ambos ojos.

    Con una lámpara de hendidura, un microscopio óptico especial, se examina el cristalino para detectar opacidades, su posición y su estado. Un oftalmoscopio permite observar el fondo del ojo para evaluar la retina. Antes de la exploración, suelen administrarse gotas oftálmicas para dilatar la pupila, con el fin de permitir una evaluación completa del cristalino.

    La presión intraocular se mide con un tonómetro. Este valor es importante para descartar o confirmar la presencia de un glaucoma asociado. Si se sospecha la existencia de una enfermedad subyacente, como la diabetes, se realizan además análisis de sangre u orina. Una anamnesis exhaustiva, que incluye preguntas sobre la alimentación, los antecedentes médicos y los antecedentes familiares, completa el proceso de diagnóstico.

    El veterinario también comprueba la reacción de las pupilas a la luz. En casos avanzados de cataratas, esta reacción puede verse ralentizada o desaparecer por completo si el cristalino está totalmente opaco. Además, se comprueba si el perro sigue reaccionando a los movimientos de la mano, con el fin de evaluar la visión residual.

    ¿Cómo se diagnostica la catarata?

    El diagnóstico de cataratas, en estadios avanzados, es un diagnóstico clínico: el veterinario observa directamente la opacidad. En las fases iniciales, es importante diferenciarla de la esclerosis nuclear: se trata de un endurecimiento del núcleo del cristalino relacionado con la edad, que también provoca un aspecto lechoso, pero que afecta mucho menos a la visión. Un examen con lámpara de hendidura permite distinguir ambas afecciones de forma fiable.

    Las pruebas complementarias incluyen el electrorretinograma (ERG), que evalúa el funcionamiento de la retina. Esta prueba es especialmente importante antes de una intervención quirúrgica programada, ya que la operación solo tiene sentido si la retina sigue siendo funcional. Una ecografía ocular complementa el diagnóstico en casos de opacidad total del cristalino, cuando ya no es posible observar directamente la retina.

    La clasificación de la catarata se basa en su localización (nuclear, cortical, subcapsular) y en su grado de maduración (inicial, inmadura, madura, sobremadura). Esta clasificación determina el procedimiento a seguir y la idoneidad de la intervención quirúrgica. Una catarata inmadura es más accesible desde el punto de vista quirúrgico, mientras que una catarata sobremadura conlleva un mayor riesgo de complicaciones.

    Si se sospecha la presencia de cataratas diabéticas, se miden los niveles de glucosa en sangre y la fructosamina para confirmar la diabetes y evaluar su control. Solo un perro diabético con la enfermedad bien controlada es un candidato adecuado para una operación de cataratas.

    Importancia de un diagnóstico precoz

    El momento óptimo para la intervención quirúrgica no es en la fase final, sino en la fase temprana o intermedia de la catarata. Una catarata que aún no está madura se puede extirpar quirúrgicamente con mayor facilidad y menos riesgos que un cristalino completamente maduro o sobremaduro.

    En el caso de una catarata sobremadurada, existe el riesgo de que las proteínas del cristalino se filtren al cuerpo vítreo y provoquen una reacción inflamatoria grave, la denominada «uveítis facógena». Esta complicación empeora considerablemente los resultados de la intervención y, en el peor de los casos, puede provocar ceguera permanente, incluso aunque la catarata fuera en realidad tratable. Quien espera demasiado tiempo corre el riesgo de perder la oportunidad de recibir el mejor tratamiento posible.

    Además, un diagnóstico precoz permite planificar mejor la intervención quirúrgica. El perro puede ser operado cuando se encuentra en buen estado general, y las posibles enfermedades subyacentes pueden tratarse de forma óptima con antelación. Esto aumenta la tasa de éxito y acorta considerablemente el tiempo de recuperación.

    Se deben realizar revisiones periódicas, especialmente en perros con predisposición conocida al riesgo, al menos una vez al año. En caso de cataratas ya diagnosticadas, se recomiendan intervalos de entre 3 y 6 meses para supervisar la evolución y no dejar pasar el momento óptimo para la intervención quirúrgica.

    Tratamiento y opciones terapéuticas para la catarata

    Medidas conservadoras en las primeras etapas

    No existe un tratamiento farmacológico para curar las cataratas. Las gotas oftálmicas y los complementos alimenticios pueden, en determinadas circunstancias, ralentizar la progresión de las cataratas en sus primeras fases, pero no revertirlas. No obstante, las medidas conservadoras resultan útiles, especialmente cuando aún no está indicada la cirugía o cuando se considera que la anestesia supone un riesgo demasiado elevado para el perro.

    Las gotas oftálmicas antiinflamatorias pueden reducir la presión inflamatoria sobre el cristalino en caso de uveítis concomitante. Los complementos alimenticios antioxidantes, como los que contienen ácidos grasos omega-3, vitamina E o lignanos, refuerzan las defensas del organismo frente al estrés oxidativo. Las semillas de lino aportan ácidos grasos omega-3 de origen vegetal y lignanos, que poseen propiedades antioxidantes y pueden contribuir, como medida complementaria, a la salud celular general.

    El tratamiento de la enfermedad subyacente es fundamental. En el caso de la catarata diabética, es necesario mantener estable el nivel de glucosa en sangre, no para curar la catarata existente, sino para evitar que siga empeorando y mejorar la capacidad del perro para someterse a una intervención quirúrgica. Los complementos alimenticios deben entenderse siempre como un complemento, no como un sustituto del tratamiento veterinario.Importante: las medidas conservadoras no sustituyen al tratamiento veterinario y no pueden curar una catarata en fase de progresión. Su única finalidad es ralentizar su avance y servir de apoyo. En caso de deterioro visual significativo o dolor, la cirugía es la única terapia eficaz.

    La operación de cataratas: proceso, técnicas y costes en Suiza

    El método habitual para tratar la catarata es la facoemulsificación, una técnica que utiliza ultrasonidos para fragmentar y aspirar el cristalino opaco. A continuación, se suele implantar una lente artificial que permite al perro recuperar en gran medida una visión normal. La intervención dura entre 45 y 90 minutos por ojo y se realiza bajo anestesia general.

    En Suiza, esta intervención se lleva a cabo en clínicas veterinarias especializadas y en hospitales veterinarios universitarios. Los costes oscilan entre 2.000 y 4.000 CHF por ojo, dependiendo de la complejidad, la clínica y si se trata un ojo o ambos. Es posible operar ambos ojos a la vez, lo que suele resultar más rentable, ya que el perro solo tiene que someterse a una anestesia. Los seguros para animales cubren los costes parcial o totalmente, en función del contrato y de la franquicia.

    La tasa de éxito de la operación de cataratas en perros supera el 90 % si la intervención se realiza a tiempo. Aunque después de la operación el perro no ve como un cachorro, ve mucho mejor que antes de la intervención y, sobre todo, recupera la visión funcional para su vida cotidiana. La lente artificial es permanente y, por lo general, no es necesario sustituirla.

    El procedimiento quirúrgico concreto comprende los siguientes pasos: tras la inducción de la anestesia, se anestesia localmente el ojo y se desinfecta. A través de una pequeña incisión en el borde de la córnea, se abre la cápsula del cristalino, se licúa el cristalino opaco mediante ultrasonidos y se aspira. A continuación, se implanta el cristalino artificial plegado, que se despliega dentro del ojo y se fija en la cápsula natural del cristalino. La incisión se cierra por sí sola y, por lo general, no requiere puntos de sutura.

    Cuidados posteriores y proceso de recuperación tras la operación

    El cuidado postoperatorio es fundamental para el éxito de la intervención. Inmediatamente después de la intervención, el perro lleva un collar protector (collar isabelino) para proteger el ojo de roces y arañazos. Se le administran gotas oftálmicas con antibióticos y antiinflamatorios varias veces al día, a menudo durante varias semanas.

    Es imprescindible evitar el esfuerzo físico durante las primeras 2 a 4 semanas. No se debe nadar, correr ni participar en sesiones de juego violentas. Las revisiones suelen realizarse al cabo de 1 semana, 1 mes y 3 meses. En ellas, el veterinario oftalmólogo comprueba la presión intraocular, la evolución de la cicatrización y la posición de la lente artificial.

    Los ingredientes antiinflamatorios, como la cúrcuma y los ácidos grasos omega-3 de las semillas de lino, pueden ayudar al organismo de forma complementaria durante la fase de recuperación. No se trata de un tratamiento curativo, sino de una contribución útil a la recuperación general que acompaña al seguimiento veterinario, pero que nunca lo sustituye.

    El collar protector se suele llevar durante al menos dos semanas, aunque en algunos perros puede ser necesario llevarlo más tiempo, dependiendo de cómo evolucione la curación. Las gotas oftálmicas se van reduciendo progresivamente: primero los antibióticos, al cabo de unas dos semanas, y las gotas antiinflamatorias, a menudo solo al cabo de entre cuatro y seis semanas. La dosis exacta y la duración del tratamiento las determina el veterinario responsable.

    ¿Cuánto tiempo dura el proceso de recuperación tras una operación de cataratas?

    La mayoría de los perros muestran una mejora notable de la visión ya al cabo de 1 o 2 semanas. Sin embargo, la recuperación completa del ojo tarda entre 6 y 12 semanas. Durante este tiempo, es necesario seguir rigurosamente el tratamiento con gotas y las medidas de protección.

    A largo plazo pueden surgir complicaciones como un glaucoma secundario o una catarata secundaria; esta última se produce cuando las células epiteliales del cristalino que han quedado opacan la cápsula posterior. Por lo general, esta catarata secundaria puede tratarse sin complicaciones con láser. Por ello, se recomienda realizar revisiones periódicas, incluso tras la recuperación completa, al menos una vez al año.

    El pronóstico tras una operación de cataratas satisfactoria es, en la mayoría de los casos, excelente. Entre el 85 % y el 95 % de los perros operados recuperan la visión funcional. Las complicaciones son poco frecuentes, pero pueden incluir glaucoma, desprendimiento de retina o uveítis persistente. Estas complicaciones suelen ser controlables si se detectan y tratan a tiempo.

    El proceso de curación puede verse favorecido por un seguimiento constante, un entorno tranquilo y una actitud relajada. Los perros que viven en hogares tranquilos y cuyos dueños administran las gotas de forma constante presentan, estadísticamente, una evolución más favorable de la curación.

    Costes y seguro

    Resumen detallado de los costes en Suiza

    Los costes del diagnóstico y el tratamiento de las cataratas en perros pueden variar considerablemente en función de la gravedad, la clínica y las pruebas complementarias. A continuación, se ofrece un resumen realista de los costes en Suiza:Diagnóstico: - Primera consulta con el veterinario: 100-200 CHF - Derivación y primera consulta con el oftalmólogo veterinario: 200–350 CHF- Examen con lámpara de hendidura y tonometría: incluido- Electrorretinograma (ERG): 300–500 CHF- Ecografía ocular: 150–250 CHF- Análisis de sangre ante sospecha de diabetes: 100–150CHFIntervención quirúrgica:- Cirugía de cataratas en un ojo: 2000–3000 CHF - Cirugía de cataratas en ambos ojos: 3500–4000 CHF - Implante de lente artificial por ojo: en algunos casos incluido en el precio de la cirugía; en caso contrario, +300–500 CHF - Revisiones de seguimiento (3 citas): 300–600 CHF - Medicamentos (colirios, analgésicos): 200–400CHF. Coste total en caso de cirugía bilateral:Calcule un gasto total de entre 4000 y 6000 CHF para el diagnóstico, la cirugía de ambos ojos, las lentes intraoculares, el seguimiento y la medicación. En caso de complicaciones o de pruebas adicionales especiales, los costes pueden ser superiores.

    ¿Qué seguros cubren los gastos derivados de la catarata?

    Los seguros médicos para perros cubren los gastos de la operación de cataratas, siempre que la enfermedad no esté excluida por considerarse una afección preexistente. Lo determinante es la fecha de formalización del contrato: si las cataratas se diagnostican después de la entrada en vigor del seguro, los gastos suelen estar cubiertos. Si el diagnóstico ya se conocía antes de la entrada en vigor del seguro, se considera una afección preexistente y no se cubre.

    Modelos de cobertura habituales en Suiza:- Seguro médico básico: suele cubrir solo accidentes, no enfermedades. - Seguro médico ampliado: cubre también enfermedades, a menudo con una franquicia del 10-20 % y un límite máximo anual de 2.000-3.000 CHF. - Seguro médico premium: cubre enfermedades hasta un máximo de 5.000-10.000 CHF al año, a menudo sin franquicia o con una franquicia reducida.

    Lea atentamente las condiciones del seguro, especialmente los plazos de carencia (normalmente de 3 a 6 meses tras la firma del contrato) y las exclusiones relativas a las enfermedades hereditarias. Algunas aseguradoras excluyen explícitamente las enfermedades hereditarias específicas de cada raza.

    Merece la pena contratar un seguro médico lo antes posible, a ser posible cuando el perro es aún un cachorro, antes de que aparezcan los primeros síntomas. El seguro también puede ser útil en el caso de los perros mayores, siempre y cuando aún no se les haya diagnosticado ninguna enfermedad ocular.

    Opciones de financiación y ayudas

    Algunas clínicas veterinarias ofrecen la posibilidad de pagar a plazos, sobre todo en el caso de intervenciones importantes. Comente el tema con antelación para encontrar una solución que se adapte a su situación económica. Algunas fundaciones y organizaciones de protección de los animales ayudan a los propietarios que se encuentran en situaciones de dificultad económica; sin embargo, los recursos son limitados y la concesión de ayudas se realiza tras evaluar la necesidad.

    Otra opción es un pequeño préstamo destinado a un fin específico, que algunos bancos ofrecen para emergencias médicas de mascotas. Estos préstamos suelen tener tipos de interés más bajos que los préstamos al consumo convencionales.

    Sin embargo, la mejor estrategia sigue siendo la previsión financiera temprana: un ahorro mensual o un seguro médico protegen frente a gastos inesperados y permiten, en caso de emergencia, recibir un tratamiento rápido y óptimo sin dificultades económicas.

    Prevención y detección precoz

    Alimentación y antioxidantes: ¿Puede la alimentación ayudar a prevenir la catarata?

    La alimentación no puede prevenir por completo las cataratas, pero sí puede reducir el riesgo y ralentizar la progresión de una catarata en fase inicial. La clave está en un aporte suficiente de antioxidantes, que neutralizan los radicales libres y reducen el estrés oxidativo en el cristalino.

    Los ácidos grasos omega-3, la vitamina E, el betacaroteno, la luteína y la zeaxantina son especialmente importantes para la salud ocular. Las semillas de lino son una excelente fuente vegetal de ácidos grasos omega-3 y lignanos, dos componentes con propiedades antioxidantes que pueden ejercer un efecto antiinflamatorio sistémico. Para los perros de edad avanzada, se recomienda un complemento alimenticio que contenga además cúrcuma y withania, ya que estos compuestos vegetales favorecen la salud celular general. Medidas complementarias como estas son útiles, pero no sustituyen al tratamiento veterinario.

    Una alimentación equilibrada y rica en nutrientes es especialmente importante para los perros con factores de riesgo: en caso de predisposición conocida de la raza, diabetes ya diagnosticada o en perros de edad avanzada. Encontrará más información sobre los ingredientes adecuados para las diferentes etapas de la vida en tradidog.ch.

    Suplementos alimenticios concretos que han demostrado efectos positivos en estudios:- Ácidos grasos omega-3 (EPA/DHA): 50-100 mg/kg de peso corporal al día; - Vitamina E: 10-20 UI/kg de peso corporal al día; - Luteína y zeaxantina: 5-10 mg al día para un perro de tamaño mediano; - Vitamina C: 10-20 mg/kg de peso corporal al día.

    Estas dosis deben consultarse con el veterinario, especialmente si el animal toma otros medicamentos o padece alguna enfermedad previa.

    Protección ocular y estilo de vida

    Los perros que realizan actividades con regularidad en regiones alpinas o bajo una fuerte radiación solar se benefician de unas sencillas medidas de protección. De hecho, existen gafas de sol especiales para perros («Doggles») que pueden resultar útiles en caso de exposición intensa a los rayos UV, sobre todo para perros de trabajo y perros activos al aire libre.

    Las inflamaciones crónicas del organismo deben tratarse de forma sistemática. Las otitis recurrentes, los problemas cutáneos o la dermatitis alérgica por pulgas pueden aumentar a largo plazo la carga inflamatoria sistémica y afectar indirectamente a la salud ocular. Un perro con un sistema inmunitario bien regulado es, en principio, más resistente a los procesos degenerativos, también en el ojo.

    El sobrepeso es un factor de riesgo que se suele subestimar. Los perros con sobrepeso desarrollan diabetes mellitus con mayor frecuencia, lo que a su vez aumenta enormemente el riesgo de padecer cataratas secundarias. Por lo tanto, el control del peso mediante una alimentación equilibrada y la práctica regular de ejercicio no solo es una cuestión relacionada con las articulaciones y el sistema cardiovascular, sino también un factor preventivo para la salud ocular.

    El ejercicio regular favorece la circulación sanguínea, también en la zona de los ojos, y estimula el metabolismo. Los paseos diarios moderados son mejores que las actividades intensas pero esporádicas, sobre todo para los perros mayores.

    ¿Con qué frecuencia debería llevar a mi perro al veterinario para que le revisen los ojos?

    En el caso de los perros sin factores de riesgo conocidos, basta con una revisión anual en el marco del reconocimiento médico general. Para los perros con mayor riesgo, se aplican las siguientes recomendaciones:

    - Razas de riesgo (golden retriever, labrador, caniche, cocker spaniel): a partir de los 3 años, una vez al año; a partir de los 7 años, cada seis meses; - Perros diabéticos: revisión oftalmológica cada 3-6 meses; - Perros con cataratas precoces ya diagnosticadas: revisión cada 3-6 meses para seguir la evolución; - Perros mayores de 10 años sin factores de riesgo: se recomienda una revisión cada seis meses.

    Una revisión solo lleva unos minutos y puede salvar la vida y la vista de tu perro. El esfuerzo es mínimo, pero los beneficios son enormes.

    En el caso de los criadores de razas de riesgo, todos los animales reproductores deben someterse a un examen oftalmológico antes de su primera reproducción y obtener un certificado conforme a la norma de la ECVO. Estos certificados deben renovarse anualmente para garantizar que no se transmitan enfermedades oculares hereditarias.

    Razas de perros afectadas

    ¿Qué razas tienen mayor riesgo de padecer cataratas?

    Ciertas razas presentan un riesgo genético notablemente mayor de desarrollar cataratas. Las razas más afectadas son:Golden Retriever: prevalencia a lo largo de la vida de aproximadamente el 15 %; la forma hereditaria suele aparecer entre los 5 y los 8 años. La herencia es autosómica recesiva, lo que significa que ambos progenitores deben ser portadores para que la descendencia desarrolle la enfermedad.Labrador retriever: prevalencia a lo largo de la vida de aproximadamente el 12 %; patrón de herencia similar al del golden retriever. Especialmente frecuente en labradores amarillos y de color chocolate.Caniches (de todos los tamaños): especialmente los caniches enanos y toy presentan formas tempranas ya a partir de los 2 a 4 años de edad. La herencia es compleja y probablemente multifactorial.Cocker spaniel (americano e inglés): prevalencia muy elevada, a menudo ya en la mediana edad. La afectación bilateral es la norma.Boston terrier: especialmente propenso a las cataratas juveniles, que pueden aparecer ya durante el primer año de vida.Galgo afgano: forma hereditaria que suele aparecer entre los 2 y los 4 años y progresa rápidamente.Husky siberiano: cataratas de aparición precoz y de origen hereditario, a menudo visibles ya en la etapa de cachorro.Otras razas afectadas: Bichón Frisé, Beagle, West Highland White Terrier, Staffordshire Bull Terrier, Pastor Australiano.

    Frecuencia según raza y edad

    La incidencia de la catarata varía mucho según la raza y la edad:

    - Golden retriever mayores de 8 años: aproximadamente 1 de cada 7 se ve afectado- Labrador retriever mayores de 8 años: aproximadamente 1 de cada 8 se ve afectado- Cocker spaniel mayores de 6 años: aproximadamente 1 de cada 5 se ve afectado- Caniche (caniche enano) mayores de 5 años: aproximadamente 1 de cada 6 se ve afectado- Perros mestizos y razas sin riesgo mayores de 10 años: aproximadamente 1 de cada 10 se ve afectado

    Estas cifras ponen de manifiesto que, en determinadas razas, las cataratas son casi una constante en la vejez. Una selección selectiva de los reproductores y la realización de pruebas de salud pueden reducir su incidencia a largo plazo.

    Responsabilidad en la cría y pruebas genéticas

    Los criadores responsables someten a sus animales de cría a pruebas para detectar enfermedades oculares hereditarias. Estas pruebas del ECVO (Colegio Europeo de Oftalmólogos Veterinarios) son obligatorias en las razas de riesgo antes de la primera reproducción y deben repetirse anualmente.

    Ya existen pruebas genéticas para detectar determinadas mutaciones que provocan la catarata en algunas razas. Estas pruebas permiten identificar con certeza a los portadores y a los animales afectados, sin que sea necesario que se manifiesten síntomas clínicos. De este modo, los criadores pueden excluir de forma selectiva a los animales portadores del programa de cría o cruzarlos únicamente con parejas que hayan sido sometidas a las pruebas y no estén afectadas.

    Si vas a comprar un cachorro de una raza de riesgo, pide los certificados ECVO de los padres. Los criadores serios te mostrarán estos documentos con mucho gusto y, a menudo, también pueden facilitarte información sobre los abuelos y otros familiares.

    Errores típicos de los dueños de perros

    Error 1: Atribuir los síntomas al proceso normal de envejecimiento

    Uno de los errores más comunes es que los propietarios atribuyen los primeros síntomas de problemas de visión al proceso normal de envejecimiento y no se los toman en serio. Frases como «Es que se está haciendo mayor» o «Es normal a su edad» retrasan el diagnóstico y, con ello, el momento óptimo para el tratamiento. Cualquier cambio visible en el ojo, ya sea una opacidad o un cambio en el comportamiento, debe ser evaluado por un veterinario lo antes posible.

    Muchos perros compensan los problemas de visión sorprendentemente bien, sobre todo en entornos que les resultan familiares. Esto hace que los propietarios subestimen la gravedad real del problema. Solo cuando el perro se encuentra en un entorno nuevo o cambia la distribución del espacio, los problemas de visión se hacen evidentes. Para entonces, a menudo ya se ha alcanzado una fase avanzada.Conclusión: las revisiones oculares rutinarias, especialmente en perros mayores de 7 años y, en el caso de las razas de riesgo, a partir de los 3 años, permiten un diagnóstico precoz. Cuanto antes se detecte la catarata, mejores serán las opciones de tratamiento.

    Error 2: Tardar demasiado en realizar el diagnóstico y el tratamiento

    Muchos propietarios tardan demasiado en acudir al veterinario, a menudo por miedo a los gastos o porque no están seguros de si los síntomas son realmente graves. Este retraso puede hacer que se agote el margen de tiempo para una operación con éxito. Una catarata inmadura es mucho más fácil de tratar quirúrgicamente y conlleva menos riesgos que un cristalino demasiado maduro.

    En caso de catarata muy avanzada, las proteínas del cristalino pueden filtrarse y provocar una uveítis facógena, una inflamación grave que empeora considerablemente el pronóstico de la intervención quirúrgica. En tales casos, ni siquiera la cirugía puede restablecer por completo la visión.Consecuencia: si se sospecha de catarata, acudir al veterinario en un plazo de 2 a 4 semanas. Ante síntomas agudos como enrojecimiento, dolor u opacidad repentina, hay que actuar de inmediato. Es mejor una revisión innecesaria que perder la oportunidad de tratar la afección.

    Error 3: Los complementos alimenticios como único tratamiento

    Un error muy común es creer que los complementos alimenticios o las gotas oftálmicas especiales pueden curar la catarata o sustituir a la cirugía. Aunque los complementos antioxidantes pueden ralentizar la progresión de una catarata en fase inicial, no curan la enfermedad.

    Algunos propietarios prescinden de la cirugía y apuestan exclusivamente por remedios naturales, con la esperanza de frenar la catarata. Esto puede funcionar si la catarata se encuentra en una fase muy temprana y apenas afecta al perro. Sin embargo, en estadios avanzados, esta estrategia resulta insuficiente y provoca un sufrimiento innecesario al perro.Conclusión: los complementos alimenticios son útiles como medida complementaria, pero nunca como sustituto del tratamiento veterinario. En caso de deterioro visual evidente, la cirugía es el único tratamiento eficaz. No se fíe de las promesas curativas que se encuentran en Internet o en fuentes poco fiables.

    Error 4: Cuidados postoperatorios insuficientes

    La operación es solo el primer paso. Un seguimiento riguroso es fundamental para el éxito. Muchos propietarios subestiman la importancia de las gotas oftálmicas y del reposo físico. No aplicar las gotas, quitar el collarín protector demasiado pronto o jugar de forma brusca durante la fase de recuperación pueden provocar complicaciones que pongan en peligro el éxito de la operación.

    Algunos propietarios dejan de acudir a las revisiones de seguimiento en cuanto el perro vuelve a ver, sin cumplir con las citas previstas con el veterinario. Esto hace que complicaciones como un glaucoma secundario o una inflamación se detecten tarde, cuando ya han causado daños irreversibles.Por lo tanto: siga estrictamente las indicaciones del veterinario: gotas varias veces al día, collar protector durante al menos 2 semanas, reposo físico durante 4 semanas y acuda a todas las citas de seguimiento. Solo así garantizará el éxito total de la operación.

    Error 5: Falta de previsión financiera

    El coste de una operación de cataratas es considerable. Muchos propietarios se sorprenden por el coste y no pueden permitirse el tratamiento si no han tomado las precauciones a tiempo. Esto hace que los perros con cataratas tratables no reciban tratamiento y acaben cegándose, aunque la operación hubiera sido posible.Conclusión: contrate cuanto antes, a ser posible cuando aún sea un cachorro, un seguro médico que también cubra las enfermedades. Como alternativa, ahorra cada mes una cantidad fija para emergencias médicas. Una previsión económica de entre 100 y 200 CHF al mes puede marcar la diferencia en la calidad de vida de tu perro en caso de emergencia.

    Vivir con un perro con discapacidad visual o ciego

    Adaptación al entorno

    Los perros que han perdido la vista o que padecen una discapacidad visual grave pueden llevar una vida plena si cuentan con el apoyo adecuado. La clave está en adaptar el entorno y seguir una rutina constante.

    Evite cambiar la disposición de los muebles. Un perro ciego se orienta gracias a la memoria, el olfato y el oído. Si la distribución de la vivienda se mantiene constante, podrá moverse con seguridad. Proteja las fuentes de peligro, como escaleras, piscinas y chimeneas abiertas, con barreras o señales de advertencia (por ejemplo, saquitos aromáticos).

    Marca las zonas importantes con aromas, como aceite de lavanda en el comedero o aceite de menta en la puerta de entrada. Así, el perro encontrará esos lugares por sí mismo. Utiliza revestimientos de suelo con textura (moqueta frente a baldosas) para facilitar la orientación espacial del perro.

    Lleva un cascabel en el collar o en la ropa para que el perro pueda oírte y seguirte. Háblale con frecuencia, sobre todo cuando te acerques, para no asustarlo.

    Formación y comunicación

    Los perros ciegos se benefician de señales acústicas y táctiles claras. Enséñale órdenes como «Para», «Cuidado» o «Escaleras» para advertirle de los obstáculos. Recompénsalo generosamente cuando obedezca estas señales.

    Utiliza patrones de lenguaje y tonos de voz coherentes. Un perro ciego depende en gran medida de tu voz para sentirse seguro. El ajetreo o las órdenes cambiantes lo confunden.

    Lleva al perro con correa por los nuevos entornos hasta que se haya orientado. Un collar especial para perros guía, con la indicación «Perro guía», informa a los demás y evita malentendidos.

    Apoyo emocional para el perro y su dueño

    El diagnóstico de cataratas, sobre todo cuando provoca ceguera, supone una gran carga emocional. Muchos dueños de perros se sienten culpables o desamparados. Es importante comprender que los perros suelen adaptarse mejor a la ceguera que las personas. Su olfato y su oído compensan en gran medida la pérdida de visión.

    Dale tiempo a tu perro para que se adapte. La mayoría de los perros se acostumbran a su nueva situación en un plazo de entre 2 y 4 semanas y recuperan su alegría habitual. Sé paciente y constante a la hora de apoyarle.

    Pide ayuda cuando la necesites. Los veterinarios, los especialistas en comportamiento animal y los foros en línea para propietarios de perros ciegos ofrecen una ayuda muy valiosa. No estás solo ante este reto.

    Un perro ciego puede seguir jugando, dando paseos y disfrutando del contacto social. Solo necesita un poco más de atención y un entorno adaptado. Con tu cariño y paciencia, podrá llevar una vida feliz y plena.

    Preguntas frecuentes

    ¿Cuál es la causa de la catarata en los perros?

    La causa más frecuente es una predisposición genética, especialmente en razas como el golden retriever, el labrador y el caniche. Estos perros presentan alteraciones genéticas que desestabilizan la estructura proteica del cristalino. La diabetes mellitus también suele provocar cataratas: el aumento de la glucemia provoca la formación de sorbitol en el cristalino, lo que lo opaca. Otras causas son los procesos de envejecimiento, las inflamaciones oculares crónicas, la radiación UV y las lesiones. Un seguimiento integral de la salud ayuda a detectar los factores de riesgo de forma precoz.

    ¿Se puede curar la catarata en los perros?

    Sí, la catarata se puede curar mediante una intervención quirúrgica. En la denominada facoemulsificación, el cristalino opaco se extrae mediante ultrasonidos y, en la mayoría de los casos, se sustituye por un cristalino artificial. La tasa de éxito supera el 90 % si la intervención se realiza a tiempo. Los medicamentos o las gotas oftálmicas no pueden curar la catarata, sino que únicamente retrasan su progresión en las primeras fases. Es importante tener en cuenta que cuanto antes se opere, mejor será el pronóstico. En los casos de catarata muy avanzada, el riesgo de complicaciones aumenta considerablemente. Por eso, lleve a su perro al veterinario para que le hagan un reconocimiento ante los primeros síntomas.

    ¿Cuánto cuesta el tratamiento de la catarata en Suiza?

    El coste de una operación de cataratas en Suiza oscila entre 2.000 y 4.000 CHF por ojo. En el caso de una intervención bilateral, debe contar con un gasto de entre 3.500 y 4.000 CHF, ya que a menudo es posible tratar ambos ojos al mismo tiempo. A esto hay que añadir los costes del diagnóstico (entre 400 y 1000 CHF), las revisiones posteriores (entre 300 y 600 CHF) y la medicación (entre 200 y 400 CHF). En total, en caso de tratamiento bilateral, debe contar con un gasto de entre 4000 y 6000 CHF. Muchos seguros de salud para animales cubren estos costes parcial o totalmente, siempre que la enfermedad no se considere una afección preexistente.

    ¿A partir de qué edad aparece la catarata en los perros?

    En las razas con predisposición genética, la catarata puede aparecer ya a partir de los 3 años de edad; en algunas razas, como el Boston Terrier, incluso durante el primer año. Las cataratas relacionadas con la edad suelen desarrollarse a partir de los 7 u 8 años de edad, y su frecuencia aumenta considerablemente en perros de más de 10 años. Aproximadamente uno de cada diez perros mayores las padece. Por ello, en razas de riesgo como el golden retriever, el labrador o el caniche, se recomiendan revisiones oculares periódicas a partir de los 5 años de edad. También se debe examinar a los perros más jóvenes si se observan cambios de comportamiento o opacidad en los ojos.

    ¿Qué veterinario está especializado en la catarata en perros?

    Para el diagnóstico y el tratamiento de las cataratas, debe acudir a un oftalmólogo veterinario. Estos especialistas disponen del equipo necesario, como lámparas de hendidura y microscopios quirúrgicos, así como de la experiencia quirúrgica necesaria para realizar operaciones de cataratas. En Suiza, los hospitales veterinarios universitarios y las clínicas oftalmológicas especializadas ofrecen estos servicios. Su veterinario de cabecera puede derivarle a un especialista adecuado. Importante: en caso de síntomas agudos, como opacidad repentina, enrojecimiento o dolor, debe acudir inmediatamente a un veterinario, incluso fuera del horario habitual de consulta.

    ¿Cómo puedo detectar a tiempo la catarata en los perros?

    Los primeros síntomas son una ligera decoloración lechosa o gris azulada de la pupila, que se aprecia bajo la luz directa. Su perro se vuelve más cauteloso, vacila al subir escaleras, tropieza al atardecer o parece más inseguro al jugar. Algunos perros no aciertan a dar con su cuenco o ya no reconocen a personas conocidas a distancia. Estos cambios de comportamiento suelen atribuirse a la edad, pero pueden indicar la presencia de cataratas. Otras señales de alerta son el parpadeo intenso ante la luz brillante, la dificultad para orientarse en habitaciones con poca luz y un mayor apego. Si observa estos síntomas, debe acudir al veterinario en un plazo de 2 a 4 semanas.

    ¿Puedo prevenir la catarata en los perros?

    No es posible prevenirla por completo, pero sí puede reducir el riesgo. Procure que su perro siga una dieta equilibrada y rica en antioxidantes, con ácidos grasos omega-3, vitamina E y luteína. Mantenga el peso de su perro dentro de los límites normales para prevenir la diabetes. Proteja sus ojos de la radiación UV intensa, especialmente en la montaña. Lleve a su perro al veterinario para que le hagan revisiones periódicas; en el caso de las razas de riesgo, una vez al año a partir de los 5 años y cada seis meses a partir de los 7 años. Los criadores deberían someter a sus animales a pruebas para detectar enfermedades oculares hereditarias. La detección precoz es fundamental: cuanto antes se detecte la catarata, mayores serán las posibilidades de tratamiento.